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miércoles, 21 de febrero de 2024

De vuelta a casa

 Me hubiese gustado llamarte para buscar apoyo.

Quizás mi vida fuese menos dura si estuvieses aquí para escuchar mis quejas.

Qué caros están los billetes de avión, el transporte, maldito sea el capitalismo.

Mi familia siempre igual.

¿Qué me dirás?

¿Vendrías a verme?

¿Me ayudarías a pagar el alquiler del mes?

¿Comeríamos dinopasta?

No sé ser un adulto, me cuesta pagar las facturas, llegar a fin de mes, cuidar de mis gatos.

¿Cómo pudiste atravesar un cáncer sin tan siquiera ser capaz de atarme los zapatos?

¿Fue muy pretencioso decirte que me cambiaría por ti?

Soy buena haciendo nada, rindiéndome y sufriendo. Creo que se me hubiese dado bien estar enferma como excusa para no acabar la carrera.

Sigo manteniendo que hemos sido tan cercanas que el destino se ha equivocado de chica. ¿Cuándo fue que empecé a estar tan sobrepasada, Lourdes?

¿Sabrías decirme?

¿Es por eso que ya no me hablas?

¿Porque solo sé quejarme?

Pues déjame decirte que es porque mi realidad siempre me ha quedado grande. Todo para mí es un gran esfuerzo, es como si mi cuerpo fuese de plomo y cada pestañeo quemase toda mi energía.

Si no hubiese tenido que lidiar con mi ansiedad e inmadurez,

¿te hubiese hecho feliz?

A veces pienso que es porque te fuiste que dejé de poder ser funcional.

Si te soy sincera, mis mejores momentos han sido contigo, llevo años anhelando una conexión auténtica y sincera como la que tenía contigo.

Te vas a reír, pero me encantaría comer una pizza en el Santa Clara contigo (aunque odio ese lugar).

Un buen paseo, tumbarme en la hierba contigo, echo de menos tus ojos de gato. Sabes, he estado buscando fotos tuyas pero no he encontrado ninguna, se me han jodido los discos duros... y eres tú la chica que hace las fotos.

Ves otro punto más a favor de haber sido yo la que tenía que morir.

Me hubieses recordado mejor.

Todavía no me hago a la idea, es por eso que voy a seguir escribiendo en este blog hasta que me respondas, quizás si soy insistente, me respondas algún día.

Sinceramente, hasta el último momento pensé que era una estratagema para que nos volviésemos a ver.

¿Sabes? Eres el primer cadáver que veo en un ataúd. Aunque haya tenido que ver para creer no ha funcionado.

Espero que existan los fantasmas, no tendrás excusa para no venir a verme. Me encantaría que estuvieses aquí, de verdad, ven a mover algunos cacharros de mi casa, saludar a mis gatos y tomar un café. Me encantaría.

Podrías esconderme las llaves, los zapatos y mi Navigo. Me imagino que ríes entre dientes, viéndome agitarme, mientras busco como una loca. No digo que no a que también me cuentes historias al mismo tiempo que nos acurrucamos y apretamos nuestras manos. Quiero volver a verte.

¿Vas a responder a los posts?

Prometo que la próxima vez que venga a Sevilla vendré a verte, tengo muchas cosas que contarte.

Dos mil dieciocho días dan para mucho, ¿sabes?

Pero tendrás que darme tu dirección, si no va a estar complicado verte.

He buscado en las esquelas, pero ni rastro. Así que no sé dónde ir a verte, si Sevilla, Villalba o Almería, a saber.

Supongo que le preguntaré a Pablo, creo que me costaría trabajo preguntarle a Lucía. Esta vez sí que voy a dedicarte más tiempo ¿sí?

Cuídate mucho, Lourdes, hasta la próxima.

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